Bailar en la cueva o en el Central

Aunque la cosa iba de folclore o de reflexiones acerca de las danzas tradicionales, más que otra cosa, a mí me recordó la letra de Jorge Drexler:

Los dos bebiendo
De un mismo aire
El pulso latiendo
Y el muslo aprendiendo a leer en Braille
.

Bailar. De bailar en la cueva. De ahí venimos. Tan antigua ya esa ceremonia.

La compañía Mucha Muchacha y Los Voluble nos regalaron la noche del sábado 25 de noviembre en el Teatro Central un buen rato de distracción con su mucho de ingenuidad y chapoteo en la superficie. El espectáculo que presentaban se titulaba ‘Para cuatro jinetes’ y trataba de reflexionar sobre el cuerpo, el folclore y su vigencia trasmutada, su pasado y su quizás futuro. Con la danza en el centro.

Aunque dramatúrgicamente a la propuesta le faltó un hervor, e incluso algo de largura, el experimento tuvo sus momentos brillantes como el primer número en el que las cuatro bailarinas se entregaron a una danza con mucho de primitiva, por aquello de la desnudez vibrante de todas ellas, y de quizá querer reflejar como al folclore se llega sin remilgos, ni preparativos. Es lo contrario. Pureza, piel contra piel.

Pudo ser surrealista y muy celebrado si todo el compendio del espectáculo hubiera ido de disparate en disparate como en el momento radiofónico con la historia de Lennon y Yoko Ono, y la ‘cangura’ mallorquina, especialista en cant redoblat, que les inspiró el Imagine, pero quedó aislado y restó ritmo a un global que no percutió suficiente sobre el uso turístico por ejemplo que está teniendo el folclore y las danzas tradicionales. Faltó policía, droga y fuego entre los números que se sucedieron, como bien me indicó mi amigo Vargas. (Venta el Túnel. Málaga. 1988. 28 de diciembre. Fiesta Mayor de Verdiales)

El número del pandero aereo quedó en un juego bailarín algo inocentón, casi de un ensayo de Mayumaná. Poco que profundizar sobre la verdadera naturaleza de estas expresiones populares, al mismo tiempo que la simulación de Street Fighter fue divertida y me recordó a un espéctáculo de 2007 titulado el ‘Gitanito Esquizofrénico’, con una escena similar, pero poco más.

La parte final protagonizada por Los Voluble fue la más contundente pero no por ello explosiva. Salir a bailar el público al escenario podría haber sido un acierto si desde el principio el público hubiera estado dispuesto de alguna manera más incitadora, involucrada. La gente se quedó con ganas de más música y las videocreaciones de los sevillanos incorporaron, como siempre, el puntazo de sumar escenas de última hora como la procesión en coche de la Virgen de Valme. Muy en la línea de su habitual reevaluación de las tradiciones y el purismo recalcitrante que parece mantener Sevilla.

Valoración: *** (sobre cinco)

UNA OBRA DE Mucha Muchacha

EN ESCENA Ana Botía, Marta Mármol, Belén Martí Lluch, Marina de Remedios y Los Voluble

FUERA DE ESCENA Celso Giménez

AUDIOVISUALES Y ESPACIO SONORO Los Voluble

DISEÑO DE ILUMINACIÓN Carlos Marquerie

DIRECCIÓN DE VESTUARIO Carlos Carvento

DISEÑO DE VESTUARIO Rafa Garhes

CONEXIÓN FOLKLÓRICA Kike Arias

PANDERO Ángela Calvo y Arian Yahyaee

CANTE DE TRABAJO Maria Rodés

CANT REDOBLAT Francesca Joan

DISEÑO SONORO Adolfo García

COORDINACIÓN TÉCNICA Cristina Bolívar

JEFE TÉCNICO EN GIRA Raúl Baena

ASISTENTE DE PRODUCCIÓN Laura Cortés

FOTOGRAFÍA Mario Zamora y Selena Martí

REGISTRO AUDIOVISUAL Alván Prado

UNA COPRODUCCIÓN DE Mucha Muchacha con el Teatre Principal de Palma CON LA COLABORACIÓN DE Réplika Teatro, Centro Coreográfico Canal CON EL APOYO DE Goethe-Institut Madrid CON LAS AYUDAS A LA CREACIÓN DE Ayuntamiento de Madrid DURACIÓN 1h15’

foto: sacada del periódico El Español.

No hay comentarios

Publicar un comentario