04 Feb Tomás de Perrate presenta su mejor aportación a la vanguardia flamenca
Si hay un nombre que debe pronunciarse sin miedo a que sea sinónimo de verdadera vanguardia en el flamenco ese es el de Tomás de Perrate. El jueves pasado en la Sala X, en las cercanías de la Macarena, en una sala que va camino de convertirse en la atracción más canalla flamenca de la ciudad de Sevilla, el relevo generacional de uno de los troncos más señeros de la historia del género se dibujó como el más moderno de todos. Para muchos el único en posesión de la verdadera tradición, no sólo en la masa de la sangre y del pasado cantaor de Utrera sino también de la tradición innovadora en la masa encefálica. Pedro G. Romero, mediante.
El espacio también presentó un ambiente caliente, como en el inicio del ciclo con Lole Montoya, hubo compañeros que no se quisieron perder la puesta de largo del nuevo disco de Tomás, titulado Tres golpes, y que tiene mucho de literario y de intelectual. José el de los Camarones, otra rara avis dentro de lo jondo, lo miraba desde el fondo de la sala y se le dibujaba una sonrisa. Hubo mucha travesura en el concierto ofrecido. Mucha.
Para empezar no sólo llegó acompañado de la guitarra de Paco de Amparo, al que muchos confundieron con Albano fuera del escenario, sino con Antonio Moreno a la batería y percusiones y Pepe Fernández a los teclados que le insuflaron variedad lingüística que en Tomás siempre viaja hacia oriente igual a África o al Caribe. Para irse hacia el este se acordó del Niño de las Moras igual que siempre ha querido reconocer al Piyayo. En un pregón que hizo el silencio, en una sala murmuradora y cervecera.
Se arremangó por seguiriyas y por tonás en ese eco que tiene lastimero y que sabe a antiguo como pocos. Luego se encaminó por la Edad Media y su romance carolingio sefardí de Melisenda Insomne y ahí ya era para saborear lo que pocos saben ofrecer. Ese cariz intelectual que aprieta el corazón del centro del parietal izquierdo y derecho. Yo me acordé del Karawane, que también ha hecho otras veces para coger tono. Que era para tomárselo como el mejor lisérgico.
El concierto se prolongó por letras y ayes de suprema calidad y el son más genuino de la Baja Andalucía. De vez en cuando se hizo el salto a un tango argentino , ‘La última curda’, y de ahí a las referencias por bulerías de Rafael Romero en el garrotín, otro outsider como él.
Otro de los renglones memorables fue la folía de Yo soy la locura de Henry Le Bailly y el colofón de la chacona de Los tres golpes que va camino de convertirse en el estribillo más pegadizo y bailable de las bodas gitanas del futuro. Si es que lo hay. Él es la locura. Bendita locura flamenca.
SALA X
Jueves 1 de febrero de 2024
Calificación: ****
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