18 Jun Nabucco, el gigantesco espejo de hoy
La majestuosa escena final del Nabucco presentado en el Teatro de la Maestranza el pasado fin de semana bien vale el precio de la entrada y un buen lugar en el catálogo memorístico de las grandes óperas que han pasado por esta orilla del Guadalquivir. Maravillosa puesta en escena y brillante ejecución musical de orquesta y coro, que han sido abrazadas por el público caluroso que rompía a aplaudir incluso cuando no tocaba.
El momento sublime en el que el público se enfrenta al Va pensiero, cantado por todos, con parte del elenco entre las filas de butacas, y un gigantesco espejo giratorio que nos devuelve nuestra propia imagen y nos apela frente a nuestra historia actual, es uno de los giros más incisivos pensados por el director de escena Christiane Jatahy. Sin duda una genialidad.
Está la geopolítica mundial para darle todas las vueltas que se quiera en torno a una obra que básicamente nos traslada a un episodio del Antiguo Testamento en el que pueblo de Israel es amenazado y vuelve a salvarse in extremis por algo parecido a una intervención divina, que viene a castigar la ambición y el odio de Nabucco y su hija Abigail por la venganza y el querer anexionarse el Templo de Jerusalén, con el motivo de una traición entre una de sus hijas -Fenena- que se ha enamorado de un embajador judío llamado Ismael. ¿Les suena? La historia de la literatura del siglo XV y XVI en España está colmada de amores imposibles similares con la religión de por medio. Novela morisca, se llamó al invento.
La cosa es que la obra llama a la reconciliación (entre babilonios y judíos) y así lo leyó la Italia de Verdi que consiguió que este libreto escrito por el afamado compositor transalpino saliera del ostracismo y obtuviera su primer gran éxito, siendo su Va pensiero un himno para la reunificación. Y vaya usted por donde todo esto ocurre ahora en una España fragmentada y con un Rey Felipe que cumple diez años con una manifestación republicana en la calle. ¿Quieren más analogías? Todo un acierto traerla a la palestra y ponernos ante el espejo. El arte como diván. No hemos aprendido nada.
Cabe destacar por encima del resto, porque la escenografía también tiene resbalones como los del lago artificial que se podría calificar de prescindible, el gran aporte musical de Sergio Alapont al frente de la ROSS (Real Orquesta Sinfónica de Sevilla) y el Coro Teatro de la Maestranza que dieron toda la grandilocuencia que se merecía tremenda obra como esta. Los papeles de Fenena y Abigail fueron los más aplaudidos. Y no sólo por su inconmensurable demanda de recursos actorales y vocales sino porque las mujeres al fin y al cabo son las principales víctimas en este tipo de conflictos y Giuseppe Verdi supo verlas y elevarlas en su protagonismo.
Calificación: ****
Libreto de Temistocle Solera.
Estreno en el Teatro alla Scala de Milán el 9 de marzo de 1842.
Edición Ricordi
Compositor del intermezzo orquestal final, Antonino Fogliani
- Dirección musical: Sergio Alapont / Gaetano Lo Coco*
- Dirección de escena: Christiane Jatahy
- Reposición de la puesta en escena: Marcelo Buscaino
- Diseño de iluminación y escenografía: Thomas Walgrave
- Diseño de vestuario: An D’Huys
- Diseño de vídeo: Batman Zavarese
- Dramaturgia: Clara Pons
Nueva producción del Teatro de la Maestranza en coproducción con el Grand Théâtre de Genève, los Théâtres de la Ville de Luxemburgo y la Opera Ballet Vlaanderen.
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla
Coro Teatro de la Maestranza
- Nabucco: Juan Jesús Rodríguez / Damiano Salerno*
- Abigaille: María José Siri / Maribel Ortega*
- Zaccaria: Simón Orfila / Dario Russo*
- Fenena: Alessandra Volpe / Mónica Redondo*
- Ismaele: Antonio Corianò / Santiago Vidal*
- Sumo sacerdote: Luis López Navarro
- Anna: Carmen Buendía
- Abdallo: Andrés Merino
- 18 y 21 de junio de 2024.
No hay comentarios