Jon Fosse.

Jon Fosse sabe llegar también al alma juvenil

Nórdica rescata una joya del autor noruego de 2007, que fue Premio de Literatura Joven en Alemania, en las vísperas del final de su año como Premio Nobel

A la hora en la que escribí esta reseña resonaba el nombre de Han Kang por todos lados. Y me preguntaba qué extraña aleación invisible une las vidas de la escritora surcoreana recién premiada, que anunció que se tomaría un té para celebrarlo, con el contrito noruego al que la literatura salvó de una muerte por alcoholismo como llegó a confesar el propio Jon FosseSu predecesor en el cargo.

Sin haber leído una línea de la recién coronada autora pensé que quizá me tocará escribir dentro de un año de la misma y que mi vida puede ser un bucle infinito entonando un particular; ha muerto el rey, viva el rey, en base a un nuevo Premio Nobel, adiós viejo premio Nobel. Pero siempre mirando en el fondo del mismo botellín, porque no soy muy de leer los posos del té.

Preferencias de inicio al margen, espero que la vida editorial siga sonriendo a Fosse más allá de estos 365 días de gloria, porque no sólo me he leído ‘Hermana’ para descubrir su sensibilidad y sencillez realmente hiriente, sino que quiero que me acompañe más veces, como una epifanía que me ha despertado de cierto letargo en el que me sumieron otros premios Nobel no tan conmovedores. No en vano este había sido antes de 2023 traducido a 40 idiomas y archipremiado de mil variadas formas.

Y es que Fosse te asegura una suerte de viaje al realismo mágico según un nórdico, un buceo al relato minimalista de los fiordos. En una aportación inaudita por bajar a las esencias del misterio literario. En él reluce especialmente la capacidad para desnudar lo más esencial del alma humana, desde un punto que atrapa a cualquiera. Quizá tenga que ver con que su manejo del teatro asoma en el retrato interior de los personajes, que en muchas ocasiones se produce desde un monólogo interior.

Conocí a Fosse antes que a este último libro titulado ‘Hermana’, pero tras ser premiado. No soy muy dado a dejarme llevar por estos lanzamientos de confeti, pero que a un noruego lo bendigan unos suecos era algo llamativo- y lo hice a bordo de uno de esos pequeños libros que lo definen como un autor especial, atípico, de lances breves pero intensos, colmados de poesía de pura sencillez. Me hice con un no barato ejemplar de ‘Mañana y tarde’, también de la editorial Nórdica, para comprobar pronto que la delgadez de un libro no tiene que ver nunca con el valor del mismo. Lo mismo ocurre con ‘Hermana’, que es casi un soplo de papel tintado pero merece mucho la pena.

En aquel, su narrador, en primera persona protagonista, hablaba por momentos desde la muerte, cosa que no se conocía desde un primer momento, jugando a esconder información como ya inventara Cervantes con el Quijote. Ahora en ‘Hermana’ el narrador recuerda al Ruido y la furia de Faulkner, por el desvalido narrador, en este caso un niño de solo cuatro años que descubre la vida y los peligros que entraña en base a las señales de peligro de sus mayores. Y siempre cogido de la mano de su hermana, una protagonista en la sombra que le hará entender algunas cuestiones básicas, fundamentales.

Hermana’, por contra y en sintonía con el total de su bibliografía, es el libro del descubrimiento vital por antonomasia. En apenas cincuenta páginas se asoma a unas cuantas aventuras contadas por un niño especial, sensible, que se asoma a su existencia desde la magia de esa edad, en la que el cielo estrellado acogota y el mar es una enorme fantasía sobre la que es complicado no sentirse atraído irremediablemente. Y en la que las llamadas de atención de los mayores no son entendidas más que como limitantes a los goces de la libertad más absoluta.

En otro factor definitorio, decir mucho con poco es realmente el gran éxito de este autor, en lo que a estilo se refiere. Su prosa, como en una película de Bergman, camina con una luz propia, entendible por todos por aparentemente anodina, contenida, mientras los silencios están cargados de palabras y pensamientos que llevan muy lejos al conocimiento humano, a su inteligencia intuitiva, y que suscitan la interpretación, el misterio, la clave de bóveda que reside en cualquier acto de consumación artística. No sabes muy bien qué es lo que convierte en tan especial algo tan aparentemente descafeinado.

Podría escribir más sobre ‘Hermana’ y desmenuzaros la trama pero es que realmente no hay mucho que contar salvo la curiosa forma en que Fosse reune unos cuantos hechos concretos, probables en cualquier infancia curiosa, y nada fuera de lo común, con un equilibrio en la forma y en el fondo que realmente toman una dimensión de cuento clásico, por lo estereotipado de los personajes y por la moraleja abierta que nos regala.

Se ha repetido que pocos autores como él saben tocar el centro del corazón humano y que sus obras de teatro, con mucho de Beckett, eran una seña de identidad que asoma irremediablemente en sus relatos. Yo añadiría que la posición escénica y la plasticidad con las que nos dibuja sus situaciones y los perfiles psicológicos de los mismos también tienen mucha deuda con lo dramatúrgico. Y que los movimientos de los mismos son claros y sin ambages.

También hay algo de absurdo en muchas de sus premisas de partida. Seres cariacontecidos o arrasados, corrientes o abrumados por la vida, nada grandilocuentes, ni histriónicos pero que callan más que dicen. Precisando, por contra, alguien que los deje hablar y contar sus secretos interiores desde puntos de vista sorprendentes.

Crítica aparecida en La Opinión de Málaga, firmada por Francis Mármol https://www.laopiniondemalaga.es/libros/2024/10/13/jon-fosse-llegar-alma-juvenil-109227913.html

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