1936, la fecha que siempre regresa

Calificación: *****

Aunque los nacidos en la Generación de la Llave, o Generación X, nos criásemos en un ambiente poco supervisado por nuestros padres sí que se encargaron de contextualizarnos algunos episodios familiares con mucho detalle relacionados con la Guerra Civil española. Eran las batallitas del abuelo, literalmente, con las que crecimos y fuimos dando forma a nuestra particular manera de ver lo ocurrido en aquel duelo a muerte y fraticida que dividió familias y enrareció ambientes en pueblos durante décadas.

Fuera del hogar, por ejemplo, el cine español en los primeros años de la Democracia se cansó de hacer pelis de temática guerracivilista hasta el inicio del nuevo siglo (recuerdo unos Goya con Pa Negre que fueron como un punto y final, anoche ya íbamos por la inmigración de los sesenta) para luego aborrecer el tema y dejar sin muchas referencias a unos millenials y unos Z que ya casi ven a Franco como un sencillo estadista político o un meme. Y que ya solo escuchan de lejos como la Guerra aparece como tema cuando se aproximan elecciones.

La cosa llega a tanto que ahora si das una clase de Historia en un instituto es bastante probable que muchos alumnos no acierten a poner fecha con exactitud al gran trauma patriótico del siglo XX y que incluso los chavales se arremolinen a cantar el ‘Caraalsol’ de manera bromista en un recreo, sin calibrar lo mucho que sufrieron algunos alumnos cantando aquello obligatoriamente, antes de entrar a clase, con un familiar en alguna cuneta o en alguna cárcel.

Partiendo de esto podemos decir que el dramaturgo Andrés Lima, con el encargo del Centro Dramático Nacional, ha encontrado pertinente recordar en una nueva obra estrenada lo que parece algo olvidado, o desdibujado, de una contienda que desangró a un país (un millón de muertos, aprox.) y que todavía hoy es manoseada de manera burda y sobre todo tendenciosa para generar simpatías de ‘salvapatrias’ que recuerdan en las formas a los de por aquel entonces.

Así las cosas, ‘1936’ obra de teatro ambiciosa y grandilocuente, estrenada ayer en el Teatro Central de Sevilla recupera de una manera poliédrica y exhaustiva los condicionantes previos al Golpe militar, pasando un pelín más de puntillas por la inoperatividad y zozobra previa de la Segunda República, y dando un repaso muy ajustado y jugoso a la relevancia de los que caldearon el ambiente previo al Alzamiento y terminaron por materializarlo con más profesionalidad en las trincheras que los defensores del régimen democrático.

La obra, que tiene una duración de cuatro horas y dos descansos, precisamente no cansa por su dinamismo continuo y su intención de mirar la historia desde sus grandes hitos (Queipo en Sevilla, la tragedia de Badajoz, la carretera Málaga-Almería, Guernika, la resistencia de Madrid o la batalla del Ebro), además de combinar momentos que asemejan la conferencia ilustrada, aparecen retazos íntimos de diarios personales de ciudadanos anónimos (la intrahistoria), fragmentos de crónicas de periodistas, discursos de Azaña, anécdotas personales de Franco, que lo enriquecen tanto o más que las buenas interpretaciones aportadas por nombres muy conocidos de la escena española: Blanca Portillo, Antonio Durán ‘Morris’, Guilly Toledo o una energética Alba Flores, siempre emocionante. Fue también un efecto de reparto añadir al Coro de jóvenes de Madrid como el pueblo que aportó siempre magnitud y subrayado a lo que iba sucediendo.

A ello se unen algunas técnicas dramatúrgicas que lo hacen más vibrante como la ruptura continua de la cuarta pared, la colocación de gradas alrededor del escenario en forma de estadio y la buena incorporación de momentos musicales de época y recientes, aderezados de grandes proyecciones audiovisuales, que provocaban una atención más intensa sobre todo lo que iba sucediéndose bien aderezado de datos estadísticos igual que de símbolos.

Particularmente, y por pertenecer a la Generación X, que algo nos empapamos de todo esto, encontré muy interesante y novedoso el detalle de los miembros que urdieron el Golpe (desconocía la participación de algunos empresarios -era de suponer- y también de las cifras económicas que se manejaron), así como de las trifulcas entre el general Mola y los alemanes en plena conquista de Bilbao, las rencillas entre Franco y su padre o la belleza y poética que encierran algunos mensajes de Manuel Azaña.

La obra es muy recomendable para asistir a ella, allá por donde vaya, y los sevillanos supieron advertirlo pronto dejando sin entradas las funciones planteadas. Lo más normal es que la obra tenga recorrido, por oportuna, viendo como está el patio.

Teatro: «1936» en el Teatro Central de Sevilla
Dónde: sala A del Teatro Central. Aforo: Lleno.
Dirección: calle José de Gálvez, 6 (Isla de la Cartuja).
Cuándo: viernes 7 y sábado 8 de febrero de 2025.
Horario: a las 19:30 horas.
Precio: entradas 22 euros.
Entradas: a la venta por internet en teatrocentral.sacatuentrada.es (a partir del martes 21 de enero a las 11 horas).
Avance en vídeo: youtube.com.

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