Romero Esteo vive, de otra forma

Foto: Dani Pérez/ Teatro Echegaray-Cervantes.

Calificación: **** (sobre cinco).

Aforo: Lleno. 28 de febrero de 2025. Málaga.

¿Qué pensaría Miguel Romeo Esteo de la adaptación teatral de su texto ‘De lentejas y garbanzos’? Pues seguro que tendría algún improperio que regalar a los ejecutantes, por cualquier cosa o por todo, pero en el fondo estaría feliz a su manera de seguir en el imaginario teatral malagueño y que su obra, como la de los grandes dramaturgos europeos de vanguardia, siga tan viva, vigente y vibrante como siempre. Quizás más actual que la de otros muchos. Y eso que lo representado era una de sus primeras tentativas teatrales.

Si me tengo que ceñir a mi criterio y al de algunos comentarios escuchados a la puerta del Teatro Echegaray donde se estrenó, de gente que respeto y trabajó con él, la apuesta merece el aplauso por delante, con algunos peros en el envoltorio. La música en inglés o enlatada, las proyecciones y otros fuegos de artificio modernos que acompañaban la dramaturgia quizá despojasen a Romero Esteo de su cariz puramente ibérico, salvaje, despojado de lo superfluo, muy de la parafernalia saturnal y a la vez eclesiástica, católica de seminario tipo presidio, que tanto mamó en su época, con tanto dolor en este caso.

La historia es también valiosa que se represente post mortem pues como acreditan allegados es un reflejo de su historia personal. Durísima. De su casa de locos, en la que se partía de una casilla de inicio muy difícil, donde el padre se jugó mucho a las cartas y dejó a una familia al retortero con demenciales efectos. Recuerdo especialmente con nitidez que me contó en una entrevista, que uno de sus primeros recuerdos de la Guerra Civil en su Montoro natal, era caminar en la plaza del pueblo, siendo un niño, entre cadáveres de fusilados… Quizá un bautismo de sangre que explica su tono natural cruel, descreído y apocalíptico que se encabrita en esta obra, como esputos de odio entre caínes y abeles, algo muy suyo.

El caso es que ‘De lentejas y garbanzos’ tiene un tono airado que hace elevarse al texto como un monumento contra la familia, la primera organización mafiosa creada por el ser humano. Los chantajes emocionales, las extorsiones, la violencia y el indisoluble hilo con el que esta une los destinos de un grupo de ajenos congénitos, por momentos o por siempre, constituye la base de esta tragedia con mucho de mediterránea y clásica.

Todo el cuadro interpretativo proyecta la obra a un nivel excelente, especialmente el violento hermano Manolo (José Manuel Taracido) y Alejandra Cid en el papel de Angélica, la hermana loca. Quizá el hecho de que varias manos hayan adaptado el texto y los adornos puede causar una sensación de ensalada, que a los que fuimos a ver con el ojo y el oído poco hecho a Romero Esteo no nos importara demasiado, pese a que se intuía en una mezcla de estilos y referencias atípicas y diacrónicas.

Al fin y al cabo, el hombre que se quejó amargamente de que sus obras no fueran más representadas por las compañías nacionales o autonómicas de este país sabe que en Málaga hay un grupo de fieles que no lo olvidan y que tratan de hacer pervivir el nombre y sobre todo la obra de aquel autor de difícil representación que sonó para el Premio Nobel.

De lentejas y garbanzos. Ficha técnica.

De Miguel Romero Esteo
Adaptación: Rafael Torán con las colaboraciones de Germán Jiménez, Miguel Gallego, Guillermo Busutil, Mercedes León, José Antonio Sánchez Gómez, Reyes Oteo, Ángel Espartero, Jordi Coca y Carmen Rico
Actores: Con Ana Moreno Pérez, Virginia DeMorata, Javier Viana, José Manuel Taracido y Alejandra Cid.
Espacio sonoro, efectos y composición musical: Javier Cereto y José Manuel Padilla ‘Padi’.
Selección musical: Miguel Gallego, Luis Pacetti, Lourdes Martín y Natividad Sánchez.
Diseño, realización y selección de imágenes: Tecla Lumbreras, Hugo Chapón, Mavi Toré y Javier Cereto.
Caricaturas: Ángel Idígoras.
Máscaras: Pepa Muñoz.
Diseño de iluminación: Pedro Serrano.
Producción ejecutiva y distribución: Cristina Gandarias.
Cardióloga de la escena (coach): Carmen Rico.
Dirección de escena: Rafael Torán
Coproducción de Factoría Echegaray y la Asociación Miguel Romero Esteo con la colaboración de Teatro del Gato.

1.30 h (s/i)

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