El retablo de las maravillas de Ferraz

Sale barata una entrada de Els Joglars en estos tiempos en los que cunde tanto la crispación, el mal rollo y la amenaza. Salir del teatro con una amplia sonrisa es un regalo que no tiene precio tal y como está el patio internacional. La compañía catalana más longeva del panorama ibérico sigue siendo una de las mejores a la hora de dignificar el oficio de cómico al desnudar a los reyes de hoy y reírse de ellos aprovechando que todo es parte de una ficción. Incluso si la obra termina hablando de los pícaros de Ferraz, que tenían hasta prime time para sus trucos en programas de socialité.

En este caso, el conocido entremés de Miguel de Cervantes, ‘El retablo de las maravillas’, en el que unos cómicos tratan de engañar a unos señores presentándoles un cuadro, sin lienzo, en el que se pueden ver mil y una cosas inimaginables, si se tiene limpieza de sangre (s XVII), predispone al sarcástico ejercicio de que a uno no le tomen por inculto si va a un museo de arte contemporáneo y no aprecia la profundidad de la nada colgada en sus paredes (en este caso convertida en defecación de un indigente en el Reina Leticia): o que como comensal no sepa apreciar el plato vacío de nitrógeno líquido de un estrella Michelín, por poner dos de los ejemplos con los que viajan a nuestros días para señalarnos por dónde viaja la estupidez de los tiempos y el tocomocho de unos pocos.

En esta línea, como también sabe hacer muy bien el juglar andaluz El Brujo, en Els Joglars tienen para tendencias de ultimísima hora de espectro conservador tipo al párroco de Algete y sus misas multitudinarias o los conciertos de Hakuna. Y no temen de poner a un cura a esnifar polvos mágicos para hacer milagrosas conclusiones. Sin cortarse un pelo. Como siempre.

Como era de esperar también tienen para el nacionalismo catalán en dos comentarios ácidos, para El país o el animalismo, y para seguir siendo una de las compañías más capaces de no defraudar en lo que es el más difícil todavía; estar más de sesenta años en la carretera y no haber salido por uno u otro motivo de las programaciones teatrales regadas con algo de dinero público y con un mucho de público fiel.

Habría que destacar de entre todo el elenco a un maravilloso Fontsere, que a su edad, trota como el fool shakesperiano que siempre fue, con mucha soltura y gracia y siendo secundario convertirse en protagonista en otra magistral adaptación de Albert Boadella, que cada vez concita a más ‘liberales’ de pelo cano en sus funciones.

JOGLARS, PREMIO MÁLAGA DE TEATRO 2026

Joglars y Teatro Cervantes de Málaga
Dramaturgia Albert Boadella y Ramon Fontserè
Con Ramon Fontserè, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Pep Muñoz, Bruno López-Linares, Javier Villena y Rafa Blanca
Dirección artística Albert Boadella

1.30 h (s/i)

AFORO: LLeno.

Valoración: *****.

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