Tierras raras: punk distópico

Calificación: *****

Si tuviera que comparar ‘Tierras raras’, el nuevo espectáculo de la bailarina Luz Arcas, con algo muy evidente de la cultura popular debería decir que es algo apocalíptico, que desnudo de tantos elementos futuristas como aquella, podría ser una especie de Blade Runner, mucho más dark y menos amable, en el que sobreviven a una particular tundra polar solo unos cuantos ibis eremitas negros que comen cuerpos de replicantes que caen extenuados en la extracción de, precisamente, esas tierras raras. El nuevo oro tecnológico. Es la bienvenida al Eldoradogreenland.

Podríamos decir también que ‘Tierras raras’ es una Satantango de Bela Tarr donde hay que abandonar un lugar infecto al que acecha el cataclismo o la no civilización, entre el barro, como también ocurre en la nueva de Maxim Ósipov, ‘Después de eternidad’. Lugares del fin del mundo donde el ser humano se ha reencontrado con su lado más animal. La vida después de la muerte también es algo que se mastica en la nueva propuesta de La Phármaco con un ramillete de bailarines que vuelven a llevar sus cuerpos en escorzo doloroso constante al más allá. En un gesto placentero que ya podría considerarse sadomasoquista.

‘Tierras raras’ es un espectáculo incómodo, que produce desasosiego, angustia, rechazo por la crueldad de los cuerpos exprimidos y que nos traslada irremediablemente a una lectura del futuro, del planeta sin el hombre, o de una babilonia bíblica donde el hombre ha sucumbido a su propia avaricia, como se asoma por el horizonte real de nuestros teléfonos móviles.

Es complejo bailar esto, y es quizá el espectáculo de Luz Arcas, de los últimos, menos bailable. Es puro punk distópico. Sonidos industriales y cacofónicos dominan un escenario plastificado de negro, cochambroso, donde uno puede imaginar una foto de las impresionantes minas de oro de Brasil de Sebastiao Salgado. Un mundo abandonado, donde la muerte y la vida son una misma cosa.

El proceso alquímico de Arcas consiste en este caso en resucitar para regalarnos algunos de los minutos más locos que acumula su larga trayectoria ya como bailarina en los márgenes de lo imposible. Memorable son las dos veces que aparece en escena Tomás de Perrate y por esas tonás nos recuerda lo vivido por los gitanos y los judíos en otros exterminios laborales del pasado como Almadén o Auswitch. El trabajo os hará libres se leía en el letrero de la entrada…

En este cántico tan punk, tan proletario, tan duro hay mucho más de teatral que de dancístico, de entrañas, de vómito, de grito agonizante. Y se agradece por momentos que haya espacios donde las butacas todavía se oiga un grito al terminar la función, entre el público, que recuerde la tragedia de Aznalcollar. Porque algo así es lo que se bailó anoche en el Teatro Central de Sevilla.

Vayan a verla. Nuestro futuro está en escena.

DIRECCIÓN ESCÉNICA, COREOGRAFÍA Y ESPACIO ESCÉNICO LUZ ARCAS (PREMIO NACIONAL DE DANZA 2024) DRAMATURGIA LUZ ARCAS Y PEDRO G ROMERO BAILE LUZ ARCAS, LA MERCE, DANIELLE MESQUITA, JAVIERA PAZ, RAQUEL SÁNCHEZ CANTE Y VOZ PERRATE, RAQUEL SÁNCHEZ.

Duración 75 minutos.

AFORO: Tres cuartas partes de entrada.

COMPRAR ENTRADAS PARA FUNCIÓN 7/2/2026

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