31 Mar De Stalin a Putin en cuatro relatos
Valoración: ****
El novelista Maxim Ósipov nos acerca la cicatriz soviética, y la realidad rusa de finales de los noventa hasta días muy cercanos, a partir de la historia de unos cómicos expulsados de su arcadia particular, un pueblo minero más allá del círculo polar ártico.
La prosa clara y concisa de Maxim Ósipov es digna descendiente de los grandes nombres de la literatura rusa; Anton Chejov o Fiodor Dostoievski por citar a solo dos cumbres. Con Chejov comparte incluso la formación médica y la mirada incisiva al interior del ser humano al que se pasó mucho tiempo auscultando, más allá de lo palpable, como facultativo en un pequeño pueblo relativamente cercano a Moscú, Tarusa, del que huyó en los primeros días de la Guerra de Ucrania.
En ‘Después de Eternidad’, editado por Libros del Asteroide, el autor moscovita consigue entrelazar muchos personajes expulsados de su particular arcadia feliz; un pueblo minero más allá del círculo polar ártico, el cual las autoridades políticas deciden despoblarlo y dedicarlo para pruebas de misiles militares. Desde esta dura trashumancia, tras la que alguno de ellos deben vivir en un tren, por ejemplo, se derivan las aventuras y desventuras de este grupo de personajes desunidos por la no consecución de un sueño; poder dedicarse a la interpretación en el lugar más remoto imaginable.
La premisa de salida no es ninguna idea fantasiosa pues el propio Ósipov ha contado que está inspirado en hechos reales, y como en la novela, la mencionada Eternidad está inspirada en la real Khalmer-Yu, un infierno gélido con muchos edificios gubernamentales de los que se cansó el actual primer ministro ruso, Valdimir Putin, cuando la minería se acabó. Entonces él mismo pilotó uno de los aviones bombarderos que probaron nueva munición en lo que fue dedicado a un campo de lanzamiento de bombas real. Una anécdota tan jugosa como tal le sirve al autor para dar pie a las calamidades postreras de uno de aquellos desalojados: Alexander Ivánovich, que olvida su cuaderno de memorias en el médico cual Cide Hamete contemporáneo.
En el primer relato, homónimo a la novela, se da cuenta de esta historia y de algunos hechos de importancia entre los cómicos, como los esperados líos de faldas entre ellos, que como pudiera también intuirse acaban como el rosario de la aurora. También se remonta en el segundo, ‘Piezas en un plano’, a la historia de un padre y un hijo desunidos por su particular visión del mundo; uno que ha vivido en una dictadura socialista, y otro que sale de ella con una visión más crítica de ese tiempo. Con lo que es fácil realizar simetrías con lo que en España hemos vivido entre dos generaciones que tuvieran que ver con una crianza en el Franquismo y una posterior ya en democracia.
En ‘El cine en casa’, Ósipov se permite el lujo de rebajar algo la tensión y la crítica de los anteriores para regalar algo parecido a una comedia de situaciones y enredo, en el que un grupo de cómicos van a participar en una boda. Nada que no hayamos podido leer en ‘El sueño de una noche de verano’ o ‘Ariadna en Naxos’ de Strauss. El teatro dentro de la literatura.
Por ‘Luxembrugo’ asoma también otro tema espinoso como es la corrupción policial, o la ineficacia de los cuerpos de seguridad en Rusia actualmente, además del antisemitismo larvado que pareciera una corona solo portable por los países occidentales hoy en día. En este sentido, los relatos del ahora ciudadano residente de Alemania y Países Bajos, Maxim Ósipov, son muy certeros y no ponen paños calientes en la crítica del pasado estalinista, como de los pasos hacia una dictadura que ha dado el gigante de los Urales.
También se observa a lo largo de todos estos pasajes el trato a la vejez, y la degeneración física, como un asunto para el que el ser humano no ha estado preparado nunca. Las relaciones familiares y conyugales en estos extremos también pasan a ser el hilo narrativo de primer plano así como la gestión de la muerte de seres queridos como uno de los grandes traumas actuales.
La novela también pasa por ser un bestiario de las diferentes procedencias que adornan el Moscú capitalino o el imaginado San Petersburgo más europeizado y saltan a la palestra algunas curiosas tensiones sociales internas, que son desconocidas para un occidental, pero no por ello insospechadas. Así podemos leer: «Un grupo de mujeres de mediana edad, muy atractivas; sobre la mesa una botella de champán. Tras el grito se discute si se debería permitir a los tayikos usar el baño del interior de la casa, ¿no es mejor eso que dejar que hagan sus necesidades en el terreno, debajo de los arbustos? Claro que ¿Y si los ven los niños? ¿Y si, Dios no lo quiera, comen grosellas cubiertas de meado de tayiko? Veraneantes moscovitas. Pronto se marcharán, y él, Shasa, se quedará». Como esta, otras referencias hacen ver la variedad étnica de un país enorme que contiene mucha diversidad y muchas diferencias culturales y de prestigio social: komis, chuvasios y udmurtos aparte.
Imagen: Het Parool.
Después de Eternidad
Autor: Maxim Ósipov
Editorial: Libros del Asteroide
Traducción: Alejandro Ariel González
296 páginas. 22,95 €.
Crítica publicada el 22 de febrero de 2026 en La Opinión de Málaga por el mismo autor de este blog https://www.laopiniondemalaga.es/libros/2026/02/22/stalin-putin-cuatro-relatos-127100141.html
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