24 May La floración eterna de los almendros con La Tania
Valoración CdI: *****
Los almendros anuncian la primavera con su floración, pero hace ya rato que no es ni enero, ni febrero ni siquiera marzo. La poesía bien cantada hace milagros y todos pudimos asistir este jueves al milagro de la floración postergada de los almendros en la voz de La Tania. Sevilla tuvo que ser el escenario colmada de azahar pero soñando siempre con los almendros mediterráneos. Su canción amenaza con ser un hit de época y luchar contra el cambio climático porque todos sabemos que la primavera está desapareciendo pero que en la música al menos como metáfora del amor sigue más fuerte que el odio que diría Benito ‘elllenaestadios’.
En la lejanía
En la lejanía
Me dio por recordarte
Y el corazón me dolía
Y pa’ que no te duela
Casi siempre te miento
Y cuando río por fuera, por fuera
Lloro por dentro
Y dicen que no es época
De que florezcan los almendros
Y dicen que no es época
De que florezcan los almendros
Desde que me han dicho que vienes…
Con menos gente de la que cabría esperar ante una cita como tal (abril/mayo intenso de Semana Santa, Feria y Rocío mediante, en año de Bienal), La Tania desplegó el jueves en la Sala X de Sevilla todo un repertorio de gestos de profesionalidad que se antojan aún más mayúsculos en una embarazada con barriguita prominente. Su concierto fue todo un diez en lo que lo musical se refiere pues cuadró todos los cantes y canciones y sonó con una afinación propia de cantaora de muchos kilómetros.
Y es curioso observar como una joven que no viene de lo flamenco suene tan jonda y como otras jondas, como Rosalía, se empeñen en salirse del jipío. En los tres tercios de arriba, La Tania demuestra que no necesita siquiera una soleá canónica para reivindicarse, que es todo un pozo poético de melismas recuerda al legado de la Niña de los Peines o a Estrella Morente, en su forma.
Auguro un porvenir rutilante, que es ya presente y les urjo a los que no, a que pronto lo hagan en nuevos conciertos y nuevos discos. Así en un recital corto pero intenso se agigantó en aciertos como principiar por Manolo Caracol «con la mano en el evangelio», espectacular, irse entonando con sus Quereles y sus Besitos de otros. Tocar la fibra con su versión del Emigrante en las cercanías de la de San Gil, todo un reto, seguir con Lola en la Niña de fuego o fandanguear de lujo con Mal d’amores.
Tomó con mucho gusto los aires de ida y vuelta con la colombiana Awita y entró en términos más electrónicos con su parte final en Palace y Teteo. Algo que también cuadró estupendamente teniendo en cuenta que iba con sólo dos músicos y había música enlatada. Cumbre. Esa manera de barajar la copla y el sampler es una auténtica maravilla en su disco que tiene una corona de flores de almendros.
Con la canción que disparó el documental ‘goyizado’ ‘La guitarra flamenca de Yerai Cortés’ puso un colofón de miel sobre hojuelas y de nuevo saboreamos una noche transida de magia y floraciones en la Sala X, que continua valiente y con mucho gusto en su programación flamenca de cada año.
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