David de Miranda por bulerías

Texto y foto; Francis Mármol
Como el rumor de las olas golpeando el filo de la Malagueta, David de Miranda enfiló a hombros y entre palmas por bulerías su llegada a la furgoneta, que en la angosta calle que daba al coso, por entre destellos de luces de su chaquetilla y la de los cientos de paisanos y aficionados fotografiándolo,  escenificaban la llegada a buen puerto de Odiseo

No hay torero más firme que él en su apuesta por el éxito. Ni Ítaca más cariñosa. Si tuviera que torear un león tambien le sacaría un buen número de derechazos y si fuera un libro sería el Arte de la Guerra. Menudo torerazo. Dos orejas a su último enemigo le bastaron para arrojarse como de nuevo candidato al capote de paseo de la Feria de Málaga, cuando todavía faltaban muchos espadas por decir lo suyo.

El último de Juan Pedro Domecq le dio las opciones y no las Como el rumor de las olas golpeando el filo de la Malagueta, David de Miranda enfiló a hombros y entre palmas por bulerías su llegada a la furgoneta, que en la angosta calle que daba al coso, por entre destellos de luces de su chaquetilla y la de los cientos de paisanos y aficionados fotografiándolo,  escenificaban la llegada a buen puerto de Odiseo. 

No hay torero más firme que él en su apuesta por el éxito. Ni Ítaca más cariñosa. Si tuviera que torear un león tambien le sacaría un buen número de derechazos y si fuera un libro sería el Arte de la Guerra. Menudo torerazo. Dos orejas a su último enemigo le bastaron para arrojarse como de nuevo candidato al capote de paseo de la Feria de Málaga, cuando todavía faltaban muchos espadas por decir lo suyo.

El último de Juan Pedro Domecq le dio las opciones y no las desaprovechó. Brindó al público tuvo su tanda de pases de rodillas y su mejor versión por el pitón izquierdo. Cuando vio que el adversario perdía resuello se fue presto para el acero y tras unas manoletinas le descerrajó un golpe mortal hasta la empuñadura. La plaza rugió y el presidente sacó el segundo pañuelo para evitar males mayores.

Antes, sus compañeros de cartel lo habían intentado, ya el bailarín Sebastián Castella que hizo los gestos más teatrales de la tarde le fue a la zaga. Gustoso en su papel de arriesgado y profundo intérprete de la lidia, en el quinto sacó una oreja, que pudo haber sido más.

En la muleta citó de muy lejos, y el que más y menos se acordó de José Tomás. Como un Juan Tamariz se la pasó por detrás en última instancia en un estatutario temerario que provocó un uy de todo el público que no se repitió más en toda la tarde. 

Sus mejores pases fueron por la espalda y mientras sonaba Marcial eres el mas grande olió la posibilidad de triunfo. Le dio más distancia al morlaco y fue como la chica conquistada desde la mirada lejana. Él pidió más música y con la izquierda cerró una última tanda sobresaliente cuando el toro ya era la novia que entregada ya no quería llegar más lejos. Castella lo entendió y se fue por el finiquito. 

El toro se le movió hasta tres veces en la suerte final y perdió algo más que una oreja por un metesaca que no le penalizó al no soltar el arma. A la segunda, aunque trasera el público lo ovacionó con fuerza. Oreja. 

De los dos anteriores de Castella y De Miranda poco cabe añadir, así como de Daniel Luque que le puso mucho interés y esfuerzo pero no le acompañaron la raza de sus oponentes. Y a veces también su exceso de pases. En su primero tuvo demasiados pinchazos hasta que logró que salieran las mulillas. Buena tarde pero con más grises que claros debido al ganado. 

Ficha del Festejo: 

Plaza de toros de La Malagueta, Málaga. Corrida de toros en homenaje al Málaga C.F. Más de tres cuartos de entrada.

Toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados y de juego desigual. Destacaron cuarto y sexto, este último como el mejor del encierro.

David de Miranda: ovación y dos orejas.. Brindó al público tuvo su tanda de pases de rodillas y su mejor versión por el pitón izquierdo. Cuando vio que el adversario perdía resuello se fue presto para el acero y tras unas manoletinas le descerrajó un golpe mortal hasta la empuñadura. La plaza rugió y el presidente sacó el segundo pañuelo para evitar males mayores.

Sebastián Castella: ovación y oreja.

Daniel Luque: silencio tras aviso y ovación tras aviso.

Antes, sus compañeros de cartel lo habían intentado, ya el bailarín Sebastián Castella que hizo los gestos más teatrales de la tarde le fue a la zaga. Gustoso en su papel de arriesgado y profundo intérprete de la lidia, en el quinto sacó una oreja, que pudo haber sido más.

En la muleta citó de muy lejos, y el que más y menos se acordó de José Tomás. Como un Juan Tamariz se la pasó por detrás en última instancia en un estatutario temerario que provocó un uy de todo el público que no se repitió más en toda la tarde. 

Sus mejores pases fueron por la espalda y mientras sonaba Marcial eres el mas grande olió la posibilidad de triunfo. Le dio más distancia al morlaco y fue como la chica conquistada desde la mirada lejana. Él pidió más música y con la izquierda cerró una última tanda sobresaliente cuando el toro ya era la novia que entregada ya no quería llegar más lejos. Castella lo entendió y se fue por el finiquito. 

El toro se le movió hasta tres veces en la suerte final y perdió algo más que una oreja por un metesaca que no le penalizó al no soltar el arma. A la segunda, aunque trasera el público lo ovacionó con fuerza. Oreja. 

De los dos anteriores de Castella y De Miranda poco cabe añadir, así como de Daniel Luque que le puso mucho interés y esfuerzo pero no le acompañaron la raza de sus oponentes. Y a veces también su exceso de pases. En su primero tuvo demasiados pinchazos hasta que logró que salieran las mulillas. Buena tarde pero con más grises que claros debido al ganado. 

Ficha del Festejo: 

Plaza de toros de La Malagueta, Málaga. Corrida de toros en homenaje al Málaga C.F. Más de tres cuartos de entrada.

Toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados y de juego desigual. Destacaron cuarto y sexto, este último como el mejor del encierro.

  • Sebastián Castella: ovación y oreja.
  • Daniel Luque: silencio tras aviso y ovación tras aviso.
  • David de Miranda: ovación y dos orejas.
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